En resumen
- Abre tu sitio en el teléfono con datos móviles, no con wifi. Si tienes que agrandar la pantalla para leer o para tocar un botón, eso solo ya justifica una renovación.
- Busca el nombre de tu negocio en Google. Si tu sitio no aparece primero, el problema casi nunca es el diseño.
- La mayoría de los sitios que reviso no están mal hechos: están mal ordenados. Eso se corrige sin rehacer nada.
- Rehacer de cero se justifica cuando no puedes editar el sitio, cuando no tienes los accesos o cuando nadie sabe con qué está construido.
Qué estás preguntando en realidad
Cuando alguien busca si su página está bien hecha, casi nunca quiere una auditoría técnica. Quiere saber una de dos cosas: si el sitio es la razón de que no entren consultas, o si le están por vender algo que no necesita.
Lo que vas a encontrar buscando eso son listas de veinte puntos escritas hace años, o guías en inglés que hablan de herramientas que ya no existen. Casi ninguna te dice cómo mirar tu propio sitio hoy, con el teléfono que tienes en la mano.
Esta nota es eso. Cinco pruebas, el orden en que conviene hacerlas, y qué significa cada resultado. Al final hay una sección sobre cuándo tu sitio está bien y no deberías gastar nada, que es el caso más común de los que me escriben.
Un sitio no se renueva porque esté viejo. Se renueva cuando alguien entra, no entiende qué le ofreces o no encuentra cómo escribirte.
Las cinco pruebas, en orden
Hazlas en este orden. Las primeras son las que más pesan, y si fallas la primera ya sabes por dónde empezar sin seguir leyendo.
- El teléfono. Abre tu sitio en el celular, con datos móviles y no con wifi. Léelo sin agrandar la pantalla con los dedos. Intenta tocar el botón de contacto. Si tienes que hacer zoom para leer, o si el texto se sale de la pantalla hacia el costado, la prueba falló.
- Los cinco segundos. Pídele a alguien que no conozca tu negocio que mire la portada y la cierre. Después pregúntale qué vendes, a quién y qué tendría que hacer para contratarte. Si no puede contestar las tres, el problema es el mensaje, no el diseño.
- La espera. Entra desde el teléfono y cuenta mientras carga. Google publica como referencia que la carga del contenido principal debería tardar 2,5 segundos o menos. No necesitas medirlo con precisión: si te da tiempo de pensar «no carga», ya tardó demasiado.
- Tu nombre en Google. Busca el nombre exacto de tu negocio. Tu sitio debería ser el primer resultado. Si en su lugar aparece tu perfil de Instagram, un directorio o nada, tienes un problema de visibilidad que no se arregla cambiando los colores.
- El camino al contacto. Desde la portada, cuenta cuántos toques necesitas para escribirte a ti mismo. Prueba el formulario de verdad: llénalo y envíalo. Un formulario roto es la falla más frecuente y la más barata de arreglar.
Si fallaste dos o más, no es un problema de maquillaje. Si fallaste solo la última, probablemente estés a una tarde de trabajo de tener el sitio funcionando.
Qué significa cada señal
Las señales no valen lo mismo. Algunas son de superficie y se corrigen sobre el sitio que ya tienes; otras dicen que la base no da para más. Esta es la lectura que hago yo cuando reviso un sitio.
| Lo que ves | Lo que significa | Se arregla o se rehace |
|---|---|---|
| Hay que hacer zoom para leer en el teléfono | El sitio se diseñó para pantalla de computadora y nunca se adaptó | Se rehace la presentación; el contenido se conserva |
| El formulario no llega a tu correo | Cambió el correo, venció un servicio o nunca se probó | Se arregla, y es lo primero que hay que arreglar |
| No se entiende qué vendes en la portada | El sitio habla de la empresa y no de lo que el visitante necesita | Se arregla: es trabajo de contenido, no de código |
| Tarda en cargar y las fotos aparecen de a poco | Imágenes sin optimizar, o alojamiento que no da | Se arregla casi siempre |
| No apareces buscando el nombre de tu negocio | El sitio no está indexado, o hay otro sitio ocupando tu nombre | Se revisa antes de tocar nada: puede ser un ajuste de minutos |
| No puedes cambiar un texto sin pedírselo a alguien | No tienes acceso al panel, o nunca existió uno | Se rehace: sin acceso, cualquier arreglo depende de un tercero |
| Nadie sabe con qué está hecho el sitio | Quedó una tecnología sin mantenimiento ni quien la atienda | Se rehace, y conviene hacerlo antes de que se caiga |
| El navegador avisa que el sitio no es seguro | Falta el certificado o venció | Se arregla, y hoy no cuesta dinero |
Por qué el teléfono decide
Tu sitio lo ves en la computadora, con tu conexión, y ahí se ve bien. Tu cliente lo abre en el celular, viajando, con una mano, después de tocar un enlace que le mandaste por mensaje. Son dos sitios distintos.
Por eso la primera prueba se hace con datos móviles y no con wifi. No es un detalle: una portada con fotos pesadas se ve instantánea en tu oficina y se arrastra en la calle, que es donde la miran.
- Los botones se tocan con el pulgar, no con el mouse. Si tienes que apuntar, están chicos.
- El teléfono tiene que poder llamarte tocando el número. Si está dentro de una imagen, no se puede tocar.
- El menú tiene que abrirse y cerrarse sin tapar el contenido.
- Nada tiene que moverse de lugar mientras carga: si vas a tocar un botón y te salta, pierdes la visita.
Si un sitio funciona bien en un teléfono con mala señal, funciona bien en todo lo demás. Al revés no pasa.
Si no apareces en Google
Esta es la señal que más se confunde con un problema de diseño, y casi nunca lo es. Antes de pensar en renovar nada, separa dos cosas distintas.
Una es aparecer cuando alguien busca el nombre de tu negocio. Eso tiene que funcionar siempre, y si no funciona hay algo mal: el sitio no está indexado, quedó bloqueado, o está duplicado en varias direcciones y Google no sabe cuál mostrar. Son arreglos puntuales.
La otra es aparecer cuando alguien busca lo que vendes sin conocerte. Eso no es un arreglo: es contenido que hay que escribir, y lleva tiempo. Si alguien te promete el primer puesto en un plazo fijo, te está vendiendo algo que no controla.
Hay una prueba intermedia que conviene hacer. Busca en Google tu dirección web completa. Si no aparece ninguna página tuya, Google no está viendo tu sitio, y ninguna mejora de diseño va a cambiar eso.
Cuándo tu sitio está bien y no tienes que gastar nada
Esta es la parte que no vas a encontrar en una página que vende rediseños. La mayoría de los sitios que me mandan no necesitan rehacerse, y a varios no les hace falta ni una renovación.
- Pasaste las cinco pruebas. No hay nada que arreglar. Que el diseño no esté de moda no es un motivo: tus clientes no comparan tu sitio con los que salen en las revistas de diseño.
- Tu sitio trae consultas y las consultas te alcanzan. Si el teléfono suena lo que tiene que sonar, tocarlo es riesgo sin beneficio.
- Lo único que falla es el formulario, el correo o el certificado. Son arreglos, no un proyecto. Pídelos como arreglos.
- Tu negocio no vende por internet y el sitio solo tiene que existir para que te encuentren. Una página que carga rápido, dice qué haces y muestra cómo contactarte está terminada.
- Estás por cambiar de rubro, de nombre o de precios en los próximos meses. Renovar ahora es pagar dos veces. Espera y hazlo una sola.
Y hay un caso claro en el que renovar no es lo que necesitas: cuando el sitio está bien y el problema es que nadie llega. Ahí el trabajo es de contenido y de visibilidad, no de diseño, y rehacer la portada no mueve nada.
Si tu sitio pasa las pruebas y te trae trabajo, está bien hecho. No importa de qué año sea.
Renovar o rehacer
Renovar es trabajar sobre lo que ya existe: ordenar el mensaje, arreglar el uso en el teléfono, acortar el camino hasta el contacto. Rehacer es empezar de nuevo. Lo primero sale menos, y conviene cuando la base está sana.
La base no está sana cuando se cumple cualquiera de estas tres: no tienes los accesos al sitio ni al alojamiento, no hay forma de editar un texto sin que alguien lo programe, o está construido con algo que ya nadie mantiene. Ahí renovar es apuntalar una pared que se va a caer igual.
Hay algo que vale para los dos casos y que conviene revisar hoy mismo, antes de contratar a nadie: que el dominio y el alojamiento estén a tu nombre y con tu acceso. Si están en la cuenta de quien te hizo el sitio, eso se resuelve primero. Es la diferencia entre tener un sitio y alquilarlo.
Una renovación con alcance acotado se mide en días, no en meses. Un sitio nuevo de varias páginas lleva Entre 1 y 2 semanas, con 8 días como referencia contados desde que el material está completo. Pero el número que importa no es ninguno de esos: es cuál de los dos trabajos necesitas, y eso se sabe mirando el sitio.
Por eso no cotizo una renovación sin ver el sitio. Primero lo reviso, te digo qué conviene corregir y en qué orden, y si rehacerlo sale mejor que arreglarlo también te lo digo, aunque me convenga lo otro.
Déjame la dirección de tu sitio y qué te gustaría mejorar. Te devuelvo la revisión con los puntos a corregir y recién después hablamos de precio.
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