En resumen
- Una página para vender un servicio: $ 1.200.000. Entre 1 y 3 días: 1 si ya tienes textos e imágenes, hasta 3 si hay que crear parte del contenido.
- Un sitio de varias páginas: $ 3.500.000. Entre 1 y 2 semanas, con 8 días como referencia.
- Dominio y alojamiento se pagan aparte y no van dentro del servicio: quedan a tu nombre.
- Se paga mitad al confirmar y mitad con el trabajo terminado, antes de publicar.
Por qué nadie te da un número
Buscaste cuánto cuesta una página web y encontraste lo mismo que yo cuando revisé: guías que explican que «depende del proyecto», rangos en euros, precios en pesos mexicanos y directorios que muestran «desde USD 25.000» sin aclarar de qué.
No es casualidad ni pereza. La mayoría de esas páginas son de plataformas que venden suscripciones mensuales, y decir un número concreto les juega en contra: si te dicen que una página hecha a medida cuesta tanto, dejas de comparar con su plan de doce dólares al mes.
Yo publico mis precios en el sitio desde el primer día, así que acá van los mismos, explicados. Si después de leer esto te parecen caros o baratos, al menos vas a saber comparar.
Los precios
Son los que están publicados en cada página de servicio, en pesos y con IVA incluido. No hay una versión distinta para quien pregunta por mensaje.
| Servicio | Precio | Plazo de entrega | Revisiones incluidas |
|---|---|---|---|
| Landing Express | $ 1.200.000 | Entre 1 y 3 días: 1 si ya tienes textos e imágenes, hasta 3 si hay que crear parte del contenido | 2 rondas de revisión incluidas |
| Sitio Profesional | $ 3.500.000 | Entre 1 y 2 semanas, con 8 días como referencia | 5 rondas de revisión incluidas |
| Proyecto a medida | $ 1.000.000 | Sesión de 1 h 30 a 2 h | — |
El plazo no empieza cuando pagas: empieza cuando el material está completo. Textos, imágenes y los accesos que hagan falta. Es la parte que más demora un proyecto y por eso figura aparte.
Si tienes los textos y las fotos listas, una landing sale en un día. Si hay que escribirla, son tres. La diferencia no la pone el código, la pones tú.
Qué mueve el precio
Cuando alguien te cotiza muy distinto a esto, casi siempre es por una de estas cosas. Sirve para preguntar con precisión en vez de comparar números sueltos.
- Cuántas páginas. Una sola con un objetivo claro es otro trabajo que ocho páginas con menú, buscador y sección de novedades.
- Si hay que escribir el contenido. La mayoría llega sin textos. Ordenarlos y redactarlos es trabajo, y es el que más cambia el resultado final.
- Si vende en línea. Un carrito con pagos, stock y envíos es un sistema, no una página, y multiplica el presupuesto.
- Si hay que conectarlo con algo. Un turnero, un CRM, una facturación: cada conexión es una pieza que puede romperse y que hay que mantener.
- Si el sitio ya existe. Renovar lo que funciona suele salir menos que rehacer de cero, pero depende de qué tan sana esté la base.
- Quién lo hace. Una agencia con seis personas tiene costos que un desarrollador solo no tiene. No es mejor ni peor: es otra estructura.
Lo que no te cobra quien hace el sitio
Hay dos costos que son tuyos y que conviene que pagues tú directamente, aunque alguien te ofrezca «incluirlos». Si los paga el proveedor, el día que quieras cambiar de proveedor descubres que tu sitio no es tuyo.
El dominio es el nombre, lo que la gente escribe en el navegador. Se paga por año. Un .com.ar se registra en nic.ar y el arancel lo fija NIC Argentina: míralo ahí, porque cambia seguido y cualquier número que yo escriba acá va a estar viejo en unos meses. Un .com se registra en cualquier registrador internacional y ronda los diez a quince dólares al año.
El alojamiento es dónde vive el sitio. Para una página o un sitio de presentación, con proveedores serios va de gratuito a unos pocos dólares por mes. Recién empieza a costar cuando hay mucho tráfico o un sistema detrás.
Que el dominio esté a tu nombre no es un detalle administrativo: es la diferencia entre tener un sitio y alquilarlo.
Cómo se paga
Mitad al confirmar el pedido y mitad con el trabajo terminado y revisado, antes de publicarlo. Nadie paga todo por adelantado por algo que todavía no vio.
Antes de pagar ves por escrito qué incluye, qué no incluye, cuántas revisiones tienes y cuál es el plazo. Si durante el trabajo aparece algo fuera de eso, se cotiza aparte y te lo digo en el momento.
El alcance y el precio de cada servicio están en su propia página, con el detalle completo.
Landing ExpressSi te cotizan mucho menos, o mucho más
Un presupuesto muy por debajo no suele ser una ganga: suele ser otra cosa. Puede ser una plantilla sin adaptar, puede no incluir los textos, puede quedar alojado en una cuenta del proveedor, o puede ser alguien que está empezando y lo va a aprender con tu proyecto. Nada de eso está mal si lo sabes de antemano.
Uno muy por encima tampoco es un robo. Una agencia con equipo de diseño, contenido y gestión cuesta más porque son más personas, y para un proyecto grande eso se justifica. Para una página que explica un servicio, probablemente no.
- Pide por escrito qué incluye y qué no incluye, antes de señar nada.
- Pregunta a nombre de quién quedan el dominio y el alojamiento.
- Pregunta cuántas revisiones entran y qué pasa cuando se terminan.
- Pregunta desde cuándo corre el plazo de entrega.
- Pregunta qué pasa si cancelas a mitad de camino.
Si alguna de esas cinco no te la contestan por escrito, el precio es lo de menos.
Cuál te sirve a ti
Si vendes un servicio puntual y lo que necesitas es que alguien entienda la oferta y te escriba, una página alcanza y sale menos.
Si tienes varios servicios, trabajos para mostrar y quieres que te encuentren buscando, necesitas un sitio de varias páginas.
Y si no estás seguro, escríbeme y te lo digo antes de cobrarte nada. Si lo que necesitas no entra en lo que ofrezco, también te lo digo.
Mira qué incluye cada uno y decide con el detalle delante.
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